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Rubén Quiroz Ávila: El teatro es una forma de cuestionar el orden social establecido

Por Luis miguel Cangalaya

Rubén, ¿poeta, filósofo o crítico teatral? ¿Cómo confluye todo eso en tu experiencia personal?

Pensar los procesos culturales es una obligación moral e intelectual. La poesía es un camino conectado con la educación sentimental y, a la vez, una profundización del valor de las palabras. La filosofía, por definición, es fundamentalmente crítica. Su presencia cuestiona lo establecido, lo que parece natural, todo aquello que sea la única explicación. En consecuencia, el rol de crítico teatral es inevitable. Las artes escénicas son fragmentos de nuestros sucesos colectivos. Explicarlos es una labor espléndida e inevitable. Y qué mejor que combinar el placer del espectador teatral con un procesamiento intelectual que ayude a pensar las propias fronteras del acontecimiento.

Las columnas de opinión siempre son una ventana para difundir cultura. ¿Cómo decides reunir 124 textos escritos durante casi tres años?

Al estar publicados como una columna semanal, son texto que también son expresiones de su tiempo. Representan una interpretación y un recordatorio de pensar los eventos escénicos en nuestro país. Se requiere que esa forma de registro, de memoria, de bitácora, sean de acceso, en formato libro, para todo interesado. En ese sentido, en un mundo prepandemia, para un ejercicio lejano, distante, nostálgico, la presencialidad genera una experiencia distinta a la que está mediada por el soporte virtual. Es seguro que luego permanecerán propuestas híbridas. Por ello, todos estos años de escribir sistemático sobre teatro y su impacto, va como una ofrenda al lector, un gesto de diálogo y de reconocimiento de los valiosos aportes que significa, para todos aquellos que hacen un esfuerzo notable por seguir ofreciéndonos un espectáculo, con todas las conocidas e injustas desigualdades y exclusiones de nuestras artes en general. Las artes escénicas padecen esa maquinaria de desaire.

En uno de tus textos afirmas que “la educación en artes escénicas es un pilar primordial para la vida universitaria y debe estar incluida en toda concepción de universidad moderna y responsable, sea cual fuere su régimen de gobernanza”. ¿Cómo hacer para que esa afirmación no sea una utopía?

La formación en educación superior es también la construcción de una identidad cívica y moral. Y a ello se vincula que la universidad no es solo para investigar y profesionalizarte sino para estar conectado, enlazado con tu comunidad. Para ello, se requiere de habilidades blandas y de permanentes aprendizajes y liderazgo y comprender que el trabajo en equipo, solidario, mancomunado, tiene mejores resultados que la competencia salvaje que nos ha configurado una ideología que ve a los seres humanos como un gran campo de batalla. Así, una vida universitaria atravesada por una educación escénica es poderosa y disolvente de jerarquías y posiciones verticales. En el teatro se asume que todo es un trabajo en equipo y se apela a la lógica cooperativa para que las cosas resulten.

Hacer teatro en el Perú, y todavía en épocas pandémicas, es complicado. ¿Sucede lo mismo con la crítica teatral?

Hacer teatro es complicado, difícil, complejo, en el Perú. El arte se ve, erradamente, como algo pasajero o, en el mejor de los casos, como un complemento. Sin embargo, el arte va más allá que ser una disciplina solamente complementaria. Es verdad, que lo puede ser, pero si se sistematiza ello en la educación en general, tendríamos ciudadanos con mayor sensibilidad y competencias más desarrolladas. Pero las artes escénicas tienen en sí mismas una fortaleza y un alto grado de profesionalismo mostrado y que cada vez impacta mejor en la sociedad. Principalmente en aquellas zonas en la que su vinculación transforma vitalmente su localidad. Ello sucede en Comas, Los Olivos, Villa El Salvador, Ate y el Callao, por ejemplo. Y eso ha marcado una evolución positiva en los últimos años, aunque con mucho trabajo por hacer. El teatro es liberador.

¿POR QUÉ LEER KATARSIS?

Es un libro sobre el teatro peruano contemporáneo. Por lo tanto, para saber qué ha sucedido en nuestras artes escénicas, con Katarsis, tendrán una idea del abanico intenso sobre las puestas. Una labor pendiente es estudiar el teatro fuera de la Capital. Es también un texto de memoria y reconocimiento en la ruta de la, aunque pequeña, pero consistente comunidad crítica teatral peruana. Cada texto que revisarán involucra un diálogo, una visión, una retroalimentación, una toma de posición argumental, una catarsis.

OBRAS PUBLICADAS

Rubén Quiroz, hasta la fecha, tiene publicados tres libros sobre teatro, cinco poemarios, uno de ensayo, una antología de poesía transbarroca y una antología de la filosofía peruana contemporánea.

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2021-03-12 12:10:54

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