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El mejor jugador peruano de siempre

Sería injusto elegir al mejor jugador peruano de siempre ya que a través de los años el fútbol ha cambiado mucho y las generaciones de futbolistas igualmente. Aunque si hay que escoger a uno en concreto habría unanimidad en elegir al gran Teófilo Cubillas. Claro que también podríamos hablar de Paolo Guerrero puesto que se trata del máximo artillero de la historia de la selección, además de ser campeón del Mundo de Clubes en 2012 con un gol suyo.

Pero Cubillas son palabras mayores, no en vano es considerado uno de los mejores futbolistas sudamericanos de todos los tiempos y uno de los artífices de la mejor selección peruana que ha existido. Este mediocampista ofensivo de los años 70 y 80 maravilló al mundo con su sublime golpeo de balón, amén de haber conquistado la Copa de América de 1975 y conseguir llevar a la “bicolor” a dos cuartos de final de un Mundial de manera consecutiva.

Conocido como “el nené”, Cubillas nació en 1949 en el norte de Lima y desde muy joven destacó con una pelota en los pies. Se formó jugando en el Huracán Boys, un equipo de su barrio, pero su talento pronto lo llevó a fichar por una de las canteras más importantes del país, la de Alianza de Lima.

Debutó en primera división con tan solo 17 años y una buena muestra de lo que más adelante se convertiría fue que ya ese primer año acabó como máximo goleador de la liga con 19 tantos. Al año siguiente, en su debut con la selección volvió a repetir gesta anotando dos goles en su primer partido.

Su explosión lo llevó a ser convocado para las eliminatorias de México 70, cita a la que llegaría con tan solo 21 años y en la que se consagraría definitivamente anotando cinco goles en cuatro partidos y llevando a su selección hasta los cuartos de final en un equipo que contaba con grandes jugadores de la talla de Pitín Zegarra o Baylon. Tan solo la todopoderosa Brasil de Pelé fue capaz de frenar al equipo peruano derrotandolos con un espectacular 4 a 2.

Al igual que en Perú, algunos de los mejores jugadores sudamericanos de la historia también se pueden encontrar en Argentina o Brasil, sin duda un continente prolífico en cuanto a estrellas.

Su gran rendimiento no pasó desapercibido en Europa y el Alianza de Lima fue invitado a realizar giras por el viejo continente en el que es muy recordado un 4-1 al Bayern de Múnich. Esto le valió para ser nombrado el segundo mejor jugador de Sudamérica tan solo por detrás de Pelé, con tan solo 23 años y acabar fichando por el Basilea suizo, con el cual en tan solo seis meses consiguió proclamarse campeón de liga.

Pero fue en Oporto donde se convirtió en un auténtico ídolo de la afición. En sus tres años y medio en el club portugués consiguió anotar 65 goles en 108 partidos que le valieron varios subcampeonatos y una Copa portuguesa. Fue precisamente en 1975 cuando consiguió llevar a la selección a proclamarse campeona de América derrotando a equipos de la talla de Brasil o Colombia en la final.

En 1977 regresaría a Alianza de Lima y disputaría su última gran cita en Argentina 78 alcanzando nuevamente los cuartos de final en los que cayeron precisamente ante el anfitrión. Tras varias idas y venidas entre Perú y la liga americana y un discreto papel en España 82, en 1988 se retiraba, eso sí como máximo goleador de la selección en ese momento, el séptimo mejor anotador de los Mundiales y uno de los cincuenta mejores futbolistas de la historia según la FIFA.

 

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